Vamos a educar al ciudadano para que respete a nuestras autoridades policiales


Por Miguel Ángel Geraldo 

Desdé temprana edad debemos iniciar a inculcar valores con los cuales nuestros hijos, nietos, sobrinos y demás familiares puedan tener para ponerlos en práctica en el diario vivir, y los mismos sirvan para afianzar el amor al prójimo y respetar a las personas mayores, autoridades entre otros.

Si no hacemos esta inversión de tiempo en el futuro a mediano y largo plazos estaremos creando a niños y niñas mal educados que podrían ser potenciales delincuentes.

Es por eso que debemos hacer una campaña generalizada para que eduquemos en valores y principios a nuestras familias para que ayudemos a tener una mejor sociedad y con ella crezca el respeto a nuestras autoridades policiales, quienes sobre sus hombros está el compromiso ineludible de salvaguardar la sociedad evitando acciones que pudieran alterar el orden público.

Si educamos a nuestras familias no veríamos a diario episodio donde de manera obligada y en un estado de supervivencia nuestra Policía Nacional, es obligada a defender su vida quitándose de arriba a individuos cuya inversión social, formativa y educativa no fue lo suficiente para entender que debemos respetar a nuestros uniformados y evitar confrontaciones.

En este nuevo siglo y en este inicio de esta nueva década los gobiernos que le ha tocado dirigir el país han pasado por alto el papel preponderante que juega la Policía Nacional, no solo en el cuidado y resguardamiento a los bienes del estado, si no en la toma de decisiones.

A los gobiernos se le ha olvidado un gran detalle, los policías tienen familia quienes tienen derecho al voto y a la toma de decisión al momento de elegir a nuestras autoridades, por lo que esos familiares sienten y sufren en carne propia cada vez que un agente de la policía es irrespetado abajado, humillado o mal tratado desconociéndole sus derechos cuando estos deberían ser tomados en cuenta por el trabajo, entrega y dedicación en beneficio de la patria.

Respetamos a nuestros uniformados y bríndemeles un trato afable, considerado ya que su trabajo de riesgo es digno de respeto.

Los policías al salir de sus casas dejan hijos, esposas, madres hermanos y otros familiares que ansían su regreso.

No debemos dejar pasar por alto que en nuestras mazmorras existen agentes policiales en la espera de que los tribunales decidan sobre su suerte, luego de que ellos se hayan visto envueltos en situaciones de vida o muerte en el ejercicio del deber.

Si educamos en el presente a nuestros ciudadanos a través de una cultura de paz, de valores y principios , mostrando respeto a nuestros uniformados en el mañana tendríamos hombres y mujeres de bien quienes servirán de paradigma a las presentes y futuras generaciones.


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