Un fiscal especial apunta que la campaña de Hillary Clinton espió a Donald Trump en 2016


Un fiscal especial del Departamento de Justicia de EE.UU. ha sugerido que la campaña electoral de Hillary Clinton sufragó esfuerzos para penetrar en los sistemas informáticos de Donald Trump para relacionar al entonces candidato a la presidencia y después presidente de EE.UU. con Rusia. El fiscal especial es John Durham, encargado de investigar los orígenes de las pesquisas del FBI sobre la interferencia de Rusia en las elecciones de 2016 y su presunta coordinación con Trump. Esa colusión fue investigada durante meses por otro fiscal especial, Robert Mueller, sin que encontrara pruebas suficientes para sustentarla.

Durham recibió el encargo en 2019 por parte del entonces fiscal general de Trump, William Barr. En las últimas semanas de la presidencia de Trump, Barr le dio la consideración de fiscal especial, lo que protegería su investigación con una nueva Administración, la de Joe Biden, en la Casa Blanca.

El pasado mes de septiembre, Durham impuso cargos contra el abogado Michael Sussmann por mentir al FBI en una entrevista en 2016: aseguró a los investigadores que no representaba a nadie y en realidad sí trabajaba para un ejecutivo de una empresa tecnológica y para la campaña de Clinton.

Banco ruso

Ahora, dentro de un escrito sobre conflictos de intereses en la representación legal de sus investigados, Durham describe entre los hechos de su investigación una operación financiada por la campaña de Clinton para espiar a Trump y vincularle con intereses rusos.

Sussmann se reunió con el FBI a propuesta propia para entregarle datos e informaciones sobre un canal de comunicación secreto entre Trump y Alfa Bank, una entidad que tiene lazos con el Kremlin. Aunque Sussmann decía que no trabaja para nadie, Durham asegura que «facturó de forma repetida a la campaña de Clinton» por sus trabajos en las alegaciones sobre el banco ruso.

Según el fiscal especial, Sussman trabajó con el citado ejecutivo de una empresa tecnológica -Rodney Joffe, según reveló el pasado septiembre la CNN- para amasar, con la colaboración de investigadores de una universidad, datos sobre tráfico informático de Trump a los que tuvo acceso desde servidores en la Torre Trump, en su edificio de apartamentos en Central Park West e incluso en la Casa Blanca. La compañía para la que trabajaba Joffe, Neustar, tenía acceso a esos servidores y él y sus asociados lo «utilizaron para extraer tráfico informático de la Oficina Ejecutiva del Presidente y otros datos con el objetivo de conseguir información peyorativa sobre Donald Trump».

El fiscal especial asegura que Joffe «encargó a esos investigadores que extrajeran datos de Internet para establecer una ‘interferencia’ y una ‘narrativa’ para vincular al entonces candidato Trump con Rusia» y que el ejecutivo y Sussmann tuvieron reuniones y comunicación al respecto con un abogado que trabajaba como director legal para la campaña de Clinton. Según Fox News, ese abogado es Marc Elias, que trabajaba para la firma Perkins Coie.

El escrito de Durham no incluye ninguna nueva imputación en el caso por el que hasta el momento solo han recibido cargos Sussmann e Igor Danchenko, un analista ruso acusado también de mentir al FBI. Ni Joffe, ni Neustar ni Elias han sido de momento imputados. Sussmann se ha declarado no culpable y su caso irá a juicio. Sus abogados han defendido que la investigación de Durham tiene motivación política.

Trump aseguró que lo que Durham establece en su escrito es «un crimen mucho mayor que Watergate» -la trama de espionaje que forzó la dimisión del presidente Richard Nixon- y pidió un castigo capital para los involucrados. «En un periodo de mayor fortaleza en nuestro país, este crimen sería castigado con la muerte».

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