Baño de sangre, los desgarradores testimonios de dos feminicidios y varias muertes más

 “Abuela, ¿por qué mi mami está ahí, no se va a parar?”, preguntaba el hijo de 8 años de Silvia Pozo, al ver el cuerpo de su madre ensangrentado en el suelo por los disparos que le propinó su padre, y qué él y su hermanito de 5 fueron testigos.

Familiares de los dos feminicidios que dejaron una estela de otras 4 muertes y tres heridos de bala, testificaron en el programa El Informe que conduce la periodista Alicia Ortega, los momentos de terror que vivieron las víctimas de los feminicidas Geraldo Severino Encarnación y Rubén Darío Jiménez.

El pasado 9 de noviembre, Geraldo Severino Encarnación mató de dos disparos a su expareja Silvia Pozo de 26 años, hirió de bala a exsuegros Silvestre Pozo y Justa Fructuoso y su excuñado Enmanuel Pozo, luego se suicidó. El hecho ocurrió en la vivienda de la familia Pozo Fructuoso en el barrio Puerto Rico de Arroyo Hondo.

“Él tenía como cinco órdenes de alejamiento y la perseguía donde quiera” dijo la señora Fructuoso que salvó su vida de milagro al fingir su muerte luego de que el verdugo de su hija le propinara el primer disparo.

La justicia nunca alcanzó a Severino Encarnación, las denuncias en su contra no fueron suficientes, ni siquiera un documento que le ordenaba a no acercarse a la joven madre de 26 años bastó que dos niños de 5 y 8 años no presenciaran como su padre mataba a su madre y atacara a sus abuelos y tíos.

“Él le dio muchísimos golpes, sus hermanas le decían que lo metieran pero ella no sabía cómo él se daba cuenta cuando la Policía iba a buscarlo, porque nunca era capturado”, dijo Fructuoso.

El recuerdo de que quien un día fue su nuero mató a su hija al lado de su cama le acompaña, manifestó que cada vez que entra a su había recrea en su mente el fatal suceso que había sido advertido por su hija, quien en incontables ocasiones recibía la amenaza de que iba ser asesinada por su expareja.

Los padres de Silvia y su hermana sobrevivieron a la tragedia familiar, no pasó a si con la familia Vicente Sánchez.

El pasado 10 de noviembre, en el sector Brisas del Edén, el prófugo Rubén Darío Jiménez cumplió su amenaza: mató a su pareja; Leyda Vicente, a sus suegros; Ofelina Sánchez y Ángel Vicente, y un concuñado, quedando con vida su cuñada; Olyn Sánchez, que aún lucha por su vida con una herida de bala en la cabeza.

“La tenía secuestrada, no quería que Leyda se fuera a la casa de la madre.. La jueza solo le puso una orden de alejamiento y no lo dejaron preso”, son parte de los testimonios que narraron allegados de Leyda a la periodista.

“Ella nos decían todo lo que estaba pasando, todo lo que estaba sufriendo, que vivía bajo amenaza que no podía visitar a sus padres y sus padres tampoco la podían visitar a ella”, relató una pariente de Leyda quien no quiso identificarse por las constantes amenazas de muerte que sigue recibiendo el resto de la familia por el prófugo de la justicia.

Llena de impotencia relató que las autoridades en vez de brindar apoyo a la familia amenazada incurrió en reproches.

Ángel Vicente (victima mortal): Hermana mía, esa mujer se limpió conmigo, me mando a callar, no me dejo hablar, le pregunto a Leidy (como la llamamos): ¿dónde están los golpes?, ustedes son muy ñoñas, ahora vengo yo y me meto en problema con ese hombre y mañana andan ustedes juntos. Y a usted (refiriéndose a Ángel) déjeme decirle que ustedes, cuando ven una persona que viaja, le venden sus hijas.  Mi tío agachó la cabeza y contó que solo clamó a Dios por valor y usted le gritó: ¡levanta la cabeza y mírame! y el respondió, señora no es así como usted dice. Leidy intervino y ella le ordenó callar.

El también comentó su percepción de que usted intentó provocarlo para tener razones para acusarlo, por eso calló y bajo su cabeza implorando a Dios fuerzas.

Fue parte del relato suscrito en una carta enviada a la fiscal Ismelda Martínez, a quién señala que no procedió a tiempo con la denuncia interpuesta.

Según estadísticas de la Procuraduría General de la República (PGR), de enero a septiembre va un saldo de 43 mujeres asesinadas a manos de sus parejas o exparejas. Sin embargo, el Observatorio de Igualdad de Género, en 2019 se registraron 85 feminicidios, llevados a cabo por parejas o exparejas.


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