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RELATO DE UN PADRE A SU HIJO

Mi estimado y querido hijo, Modesto Alberqui Luciano Adames:

Quiero que me conceda un momento de tu tiempo para que me escuche y así expresarte la pena que me embarga. 

Hijo, sé que no soy el padre ideal que quizá tu quisieras tener, el padre que te daría todas y cuantas cosas tu desearías y que tu merece tener, estoy consciente de todas las penurias por la que tú has pasado, sólo porque tu padre es muy pobre, pero te aseguro hijo mío, que no le es dado nada que me lo haya ganado con esfuerzo, sudor y trabajo. 

Hijo, he pasado en estos 54 días de tu desaparición, todos los tipos de cavilaciones, conjeturas, ideas y pensamientos, inmensidad de noches sin dormir, días sin comer, solo como algo porque debo estar vivo para continuar buscándote, a pesar de todos lo que pienso, no he podido encontrar una sola explicación lógica de esta situación, no sé dónde buscarte, no se hacia dónde ir, con quien hablar, a quien preguntarle por ti, si nadie sabe nada de ti y nadie, pero nadie absolutamente nadie me has dicho NADA. 

Alberqui, recuerdo muy bien, aquella comunicación que estuvimos una noche en la casa de Pavel, sé que no te he podido cumplir con lo que te prometí, pero tú conoce las razones. La 1era. Fue por problema de salud en la familia y eso no lo podía postergar esto lo entenderá cuando tu tenga hijo, sobre todo más de uno; 2do. Si hace memoria recordará que te dije que iba hacer un préstamo a través de la UASD que le dicen “límpiame”, pero la nueva rectora prohibió eso y más aún me quitaron un incentivo que tengo de más de 10 años, eso ha impedido que te cumpla tal como lo acordamos tu y yo. 

Hijo mío, con tu desaparición mi vida ya no es vida, vivir para mí no tiene sentido, siento que no tengo razón para seguir viviendo, son demasiadas cosas sin explicación, no encuentro respuestas y nadie me las puede explicar, sé que no podré continuar con esto, sé que no podré seguir mirando a todos lados para ver si te encuentro, buscándote en los caminos, en las carreteras en las calles en los ríos, en los montes, en los plazas, donde duermen las gentes de la calles y donde quieras que va mucha gente ahí creo que tu está. 

Alberqui, cada mañana, estoy pendiente de la noticia, del Facebook para ver si dicen algo de ti, siempre que suena mi celular o llega un mensaje creo que se trata de ti, pero no he tenido suelte, nadie me dice nada, estoy dando una gratificación de cien mil pesos RD$100,000.00 a la persona que me ayude a encontrarte y no he recibido la primera llamada.

Hijo mío, donde quiera que tú te encuentre te pido perdón por no ser el padre que tú te merece, pero quiero que sepas que yo estoy orgulloso de ti, más aún porque cuando ustedes nacieron me dieron la dicha de ser un padre especial y de que en el mundo solo habían 4 Modestos Luciano, mis tres hijos y yo y hasta me jactaba de eso. Si tú aún vive, te pido que me recuerde como el padre que te ama desde lo más profundo de mi alma y si aún lo está espero que nos encontremos para decirte todo lo que te AMO, hijo mío, mi instinto de padre me dice que tu está vivo, por favor llámame a mi número 849-274-2861, si no lo está revélame donde te encuentro para darte cristiana sepultura. 

Alberqui, soy un vivo muerto, por lo que prefiero ser un muerto completo, si aún está vivo y algún día puede leer este relato, te pido que me recuerde como un padre que te ama y no soporto vivir sin saber dónde encontrarte y por eso prefiero buscarte en la muerte, porque no te encuentro en la vida, es mejor morir con dignidad que vivir con la cabeza inclinada. 

Tu padre:

Modesto Luciano
04 de marzo 2019

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